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Leyendas en Tlaxcala


LA MALINCHE
Cuenta la leyenda que doña Marina, pidió permiso a su amo y señor el Capitán Hernán Cortés, para bañarse en la laguna de Acuitlapilco, (La laguna de Acuitlapilco se en encuentra a unos tres kilómetros de la ciudad de Tlaxcala, está formada por las aguas -de manantiales, y de las lluvias que recibe de las vertientes cercanas, aunque en la actualidad, ya no tiene la belleza que en el pasado se veía, debido a los efectos del desequilibrio ecológico) cosa que le fue concedida por el extremeño, para tenerla más de su parte.
Acompañada de cuatro esclavas, de las que como ella, habían sido obsequiadas a Cortés por los Caciques tabasqueños, se en caminó a ese lugar, luciendo un huipil de vistosos -colores; en su turgente pecho, pendían las gargantillas de cuentas de vidrio, imitando esmeraldas, turquesas y amatistas, que como valiosas joyas había recibido de Cortés y que resaltaban su singular hermosura; pues era de broncíneo Cutis pupilar cintilantes, cabellos de azabache, dientes perlados, cuerpo grácil y labios ardientes, como toda --mujer tropical. Una vez que se desnudó, se zambullo en las tersas aguas, sin fijarse que en el lado opuesto de la laguna, la estaban mirando los Xiloxoxtla, (poblado cercano a la laguna de Acuitlapilco), que entusiasmados por su belleza, hasta confundirla con una hada, le pidieron que desencantara a la montaña Matlalcuéyatl, (Malinche o Matlalcuéyatl, son nombres que se refieren a la misma montaña), pero ---ante esa sorpresa y creyéndose perdida, exclamó: ¡Malinche!, ¡Malinche! y apresuradamente se vistió y regreso de prisa, en tanto sonaban los caracoles y la gente corría tras de ella. Al tener conocimiento Cortés, ordenó a sus arcabuceros que le prestaran auxilio a doña Marina, cuyo nombre se tomó por el de la Malinche, quedándole también a la preciosa montaña.

EL NAHUALT DE TLAXCALAEl nahual es uno de los seres sobrenaturales más extraordinarios dentro de la cultura mexicana. El término “nahual” proviene del nombre castellanizado de nahualli, palabra de origen Náhuatl relacionado con la magia. Los nahuales eran sacerdotes hechiceros, que poseían grandes secretos, entre otros, la manera de hacer caer la lluvia sobre los campos, de desviar la corriente de los vientos, de enmudecerle trueno y de alejar el granizo de la helada. En el imperio azteca los nahuales eran amparados por Tezcatlipoca, el dios azteca de la guerra y el sacrificio. La leyenda contaba que un nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una de estas criaturas.
No obstante sus poderes, no eran insuperables ya que se les aconsejaba a la gente en los pueblos que para que los brujos o nahuales no entrasen a hacer daño a sus casas era bueno usar como protección una navaja de piedra negra en una escudilla de agua, puesta tras la puerta, o en el patio de la casa de noche.
Cuentan que por el rumbo de Chiautempan, hace muchos años, antes de que estuviera tan poblado el municipio, había varios lugares que eran los preferidos de los cazadores, que en esas tierras aún agrestes solían encontrarse conejos, coyotes y uno que otro venado, En una ocasión tres cazadores iban por la noche buscando una presa, cuando vieron a lo lejos un hermoso perro negro y grande de una raza desconocida para ellos.
Como no había casas por ahí y no habían encontrado ninguna presa, al ver el perro que era muy bonito decidieron atraparlo porque pensaban que habiéndose criado en el campo les sería útil para cazar, Sin embargo, al acercarse, el perro les gruño muy agresivo y echó a correr, los cazadores pensaron que un animal tan salvaje podría atacar a otro cazadores y le dispararon hiriéndolo en una pata.Trataron de seguir las huellas de sangre, decididos a rematarlo, porque un animal herido es más peligroso; de repente, al llegar a un claro del monte encontraron una choza, se acercaron a preguntarle al dueño si no había visto al perro y cuál no sería su sorpresa al ver que en esa humilde choza, el hombre tenia muchas riquezas y en la parte atrás había muchos animales.Les causó extrañeza darse cuenta de que el campesino que se encontraba en esa choza estaba curándose una herida en la pierna, en el mismo lugar donde ellos le habían disparado al perro negro.
Aburridos al no haber podido cazar nada y habiéndole perdido la pista al perro negro, llegaron horas más tarde a la cantina del pueblo más cercano y ahí contaron su aventura. El cantinero santiguándose les dijo que se habían topado con un nahual, personas que son servidores del diablo y que por las noches se convierten en animales para poder robar riquezas y animales y que habían corrido con suerte de haber salido con vida, ya que son muy peligrosos. Los lugareños les explicaron que los nahuales son personas que cuando quieren convertirse en animales tienen que rezar un Padre Nuestro al revés, pero tienen que dejar en su casa una cobija de las que tienen, moverla y dejarla tendida al revés para poder convertirse nuevamente en personas, pero si alguien levanta la cobija, puede dejarlos para siempre convertidos en animales.
Les recomendaron que cuando anduvieran por el monte, trajeran siempre un crucifijo en el cuello, que trataran de usar un cinturón de piel legitima de víbora y cuando se encontraran a un animal sospechoso le pegaran con la hebilla del cinturón y rezaran el Padre Nuestro, que en ese momento los nahuales se convertirían en hombres y gracias al cinturón y al rezo estarían indefensos. Los cazadores salieron riéndose, sin embargo, desde esa fecha traían siempre consigo un crucifijo entre sus ropas y se ponían cinturones de víbora para ir a cazar por el rumbo de Chiautempan.

CHUCHO EL ROTOJesús Arriaga, nació en el pequeño pueblo de Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, en 1858, Fue un buen estudiante muy querido por sus compañeros, y tras la muerte de su padre, se vio obligado a buscar trabajo para mantener a su madre y hermana. Con los conocimientos de dibujo que tenía y que adquirió en los años que estuvo en el colegio pronto hizo progresos envidiables, y al cabo de dos años no sólo llegó a sobrepasar a sus compañeros sino que aun aventajo a sus maestros.
Un día llegó a la puerta del taller un caballero solicitando los servicios de un ebanista; al día siguiente se le encomendó a Jesús que fuera a la avenida Bucareli para que examinara una sillería de talla italiana que pertenecía a dos señoritas de la alta alcurnia. Ahí conoció y se enamora de Matilde, una señorita soltera y rica sin más parientes que su tía Carolina y su tío Diego de Frizac. Ella queda embarazada pero no se casaron ya que ella se avergonzaba de él por ser pobre y provenir de una familia humilde. Cuando su tío Diego se entera del estado de su sobrina hacen planes para abandonar la hacienda, y al mismo tiempo notifican a sus amistades que se van de vacaciones a Europa. Pero habiendo pasado dos años regresan a México con una niña de nombre Dolores, que según ellos habían adoptado en Francia. El, en un descuido de su madre, la secuestra y la lleva a casa de su hermana, pero fue seguido por la policía y tuvo que huir dejando a su madre, que estaba en agonía y a su hermana.
Pasó el tiempo y las hazañas de Chucho El Roto llenaban las columnas de los periódicos, en las que se describían los robos con habilidad y con valor de este famoso bandido; la fama de Chucho El Roto volaba por toda la República, ya que robaba a los hacendados, ricos y políticos y agiotistas para repartir gran parte del botín entre la gente necesitada. Las autoridades federales tomaron carta en el asunto cuando comprendieron que era un peligro para la paz de la República.
Es capturado por primera vez en una cabaña cerca de Texcoco y llevado a la cárcel de Belén ; es juzgado en Pachuca y enviado a San Juan de Ulúa, en Veracruz, el famoso presidio de donde nadie volvía, de los que allí entraban; debido a las condiciones ante-higiénicas abundaban plagas como la fiebre amarilla y la viruela negra. Chucho El Roto se escapa dos veces de la cárcel de San Juan de Ulúa , pero en su tercer escape es descubierto y perseguido en una lancha. Fue detenido, mal herido de una pierna y remitido a la sala de tormento donde fue azotado trescientas veces, y en su desmayo fue llevado a la enfermería.
La hermana de Jesús recibe la noticia de la que está agonizando, ella avisa a Lolita y a Matilde y se trasladan a verlo. Cuando Matilde estuvo frente a Jesús, con humildad dio un beso en la frente a aquel hombre que había amado con todo su corazón; él le responde con voz entrecortada que la perdonaba, y extendiéndole su mano, murió. Ya en el malecón desembarcaron la caja con el cadáver y les fue entregado. Hasta la fecha nadie sabe dónde quedó el cadáver ni donde lo sepultaron. Hay opiniones que dicen que se lo llevaron a México y otras que dicen que fue sepultado en el antiguo cementerio que se encontraba donde hoy yace el parque ecológico. De él sólo queda la leyenda del bandido generoso: Jesús Arriaga. Alias “CHUCHO EL ROTO”.
LA LEYENDA DEL POPOCATÉPETL E IZTACCÍHUATLEn la cosmovisión de las viejas columnas indígenas del México prehispánico y sus descendientes, volcanes como el Popocatépetl, el Iztaccihuiatl, el Citlaltépetl, el Nevado de Toluca y la Malinche, además de otras grandes montañas y cerros menores, son seres vivos, con un pasado protagónico divino o heroico, que conservan poder y que ahora se siguen manifestando. Nuestros volcanes tienen nombre, sexo pasiones y un pasado histórico, desde su nacimiento místico hasta peleas por amores, como lo hacen cotidianamente las personas, aunque han sido adorados como dioses.
Fueron los mexicas quienes les otorgaron los nombres con los que actualmente conocemos a las parejas legendarias de enormes volcanes que enmarcan el Valle de México y que se encuentran ubicados entre los estados de México, Puebla y Morelos. Popacatépetl deriva su nombre en náhuatl del verbo popoa que significa “humo” y del sustantivo tepetl, “cerro”, es decir, el “Cerro que humea”, debido a que desde aquellos tiempos ya emanaba esa ligera fumarola que hasta hace un par de años veíamos con cierta tranquilidad ya que últimamente aumentado la actividad del volcán.
Iztaccihuatl deriva de los vocablos indígenas iztac, “blanco”, y cilhuatl “mujer”, que juntos quieren decir “Mujer blanca”, aunque ahora nosotros la conozcamos con el ya popular nombre de la “mujer dormida”. El nacimiento de l Iztaccihuatl y el Popocatépetl ha dado origen a numerosas leyendas, incluyendo la del idilio de los volcanes, que se remota a la época prehispánica, pero se difundió principalmente durante la Colonia. Ha llegado hasta nuestros días con diferentes versiones, de las que contaremos la más conocida:
Hace tiempo, cuando los aztecas dominaban el Valle de México, los otros pueblos debían obedecerlos y rendirles tributo, pase a su descontento. Un día, cansado de la opresión, el cacique de Tlaxcala decidió pelear por la libertad de su pueblo y empezó una terrible guerra entre aztecas y tlaxcaltecas. La bella princesa Iztaccihuatl, hija el cacique de Tlaxcala, se había enamorado del joven Popocatépetl, uno de los principales guerreros de este pueblo. Ambos se profesaban un amor inmenso, por lo que antes de ir a la guerra, el joven pidió al padre de la princesa la mano de ella sin regresaba victorioso. El cacique de Tlaxcala aceptó el trato, prometiendo recibirlo con el festín del triunfo y el lecho de su amor.
El valiente guerrero se preparó con hombres y armas, partiendo a la guerra después de escuchar la promesa de que la princesa lo esperaría para casarse con él a su regreso. Al poco tiempo, un rival de Popocatépetl invento que éste había muerto en combate. Al enterarse, la princesa Iztaccihuatl lloró amargamente la muerte de su amado y luego murió de tristeza. Popocatépetl venció en todos los combates y regresó triunfante a su pueblo, pero al llegar, recibió la terrible noticia de que la hija del cacique había muerto. De nada le servían la riqueza y poderío ganados sino tenía su amor. Entonces, para honrarla y a fin de que permaneciera en la memoria de los pueblos, Popocatépetl mandó que veinte mil esclavos construyeran una gran tumba ante el Sol, amontonando diez cerros para formar una gigantesca montaña.
Desconsolado, tomo el cadáver de princesa y lo cargó hasta depositarlo recostado en su cima, que tomó la forma de una mujer dormida. El joven le dio un beso póstumo, tomó un antorcha humeante y se arrodilló en otra montaña frente a su amada, velando su sueño eterno. La nieve cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron, lenta e irremediablemente, en volcanes. Desde entonces permanecen juntos y silenciosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl , quien a veces se acuerda del amor y de su amada: entonces su corazón que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa un humo tristísimo….. Durante muchos años y hasta poco antes de la Conquista, las doncellas muertas por amores desdichados eran sepultadas en las faldas del Iztaccíhuatl.
En cuanto al cobarde tlaxcalteca que por celos mintió a Iztaccíhiatl sobre la muerte de Popocatépetl, desencadenando esta tragedia, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra, también se convirtió en una montaña, el Pico de Orizaba y se cubrió de nieve. Le pusieron por nombre Citlaltépetl, o “ Cerro de la estrella” y desde allá lejos vigila el sueño de los dos amantes a quienes nunca, jamás podrá separar. Como dato curioso, en la Colonia se contaba que en una ocasión el Popocatépetl perdió el sombrero de charro que cubria su cabeza, es decir su cráter, porque quería meterse con Doña Ezperanza Malinche, de Tlaxcala y Puebla, y el Pico de Orizaba, el esposo de ésta, le tiró una gran pedrada. Otra versión dice que lo hizo la propia Malinche, por haberla dejado plantada, ya que él siempre ha sido fiel a su difunta amada Iztaccíhuatl
El Citlaltépetl tiene 5,747 metros de altura, el Popocatépetl 5,452, el Iztaccíhuatl 5,286 y la Malinche 4,461. Son los cuatro volcanes más altos y espectaculares de México.
LA LEYENDA DE LA VIRGEN DE OCOTLÁNSiguiendo con nuestra interesante serie de recopilaciones de leyendas de Tlaxcala hoy comentaremos sobre la Leyenda de la Virgen de Ocotlán, uno de los simbolismos mas grandes de nuestro estado.
A escasos diez años de la aparición de la Virgen de Guadalupe al indígena Juan Diego de origen mexica, se aparece de nuevo a otro Juan Diego pero este originario de nuestro Tlaxcala.
La aparición se llevó acabo en la región de Ocotlán. Era la primavera de 1541, e iba Juan Diego Bernardino cruzando un bosque de Ocotes, cuando la Virgen se le aparece y le pregunta que a dónde va. Juan Diego contesta que lleva agua para sus enfermos que mueren sin remedio por la terrible epidemia, y la Virgen le contesta: Ven en pos de mí, yo te daré otra agua con que se extinguiría el contagio, y sanen no sólo tus parientes sino cuantos bebieren de ella ¦ El indígena llenó su cántaro de un manantial hasta entonces inexistente y se fue a Xiloxoxtla, su pueblo natal.
Antes la celestial señora le ordenó que comunicara lo sucedido a los franciscanos, indicándoles que encontraría una imagen suya en el interior de un ocote que debería de ser trasladada al templo de San Lorenzo.
Fueron ya al atardecer los frailes y vieron el bosque se estaba incendiado, pero con llamas que no consumían. Había un gran árbol que irradiaba especial luz, lo señalaron y al día siguiente viendo que estaba hueco, lo abrieron a hachazos encontrando en su interior la escultura de la Virgen María que hoy está en el altar mayor.
También cuenta la leyenda que el celoso sacristán, cuando ya todos se habían ido, volvió al patrono San Lorenzo a su sitio, poniendo a la nueva imagen en el lugar vacante y que los ángeles por tres ocasiones restituyeron a la Virgen al sitio de honor.
Existe la versión de que el rostro de la Virgen cambia de color entre el rojo y el pálido, según las etapas del calendario cristiano o los acontecimientos que vive la sociedad , incluso hay testimonios de quienes la han visto sudar.
Finalmente, el padre Juan de Escobar inició la construcción del nuevo santuario en 1687 supliendo al de San Lorenzo, que se hizo, quizá por orden de Motolinia; quien más participó en la terminación de la obra y en el revestimiento de retablos y camarín fue Manuel Loayzaga (1716-1758). Se dice que no tenía más ropa que la que llevaba puesta, pues todo lo invertía en el Santuario.
La fachada se debió al capellán José Meléndez (1767-1784).

EL CUATLAPANGA, UN VOLCÁN CON LEYENDA
Cuatlapanga era un guerrero valiente que estaba enamorado de Matlalcuyetl, también conocida como Malinche. Él deseaba desposarla, pero antes tenía que cumplir con una misión. Así que tuvo que abandonar a su enamorada para cumplir su encomienda.Pasó mucho tiempo y en su última lucha, Cuatlapanga recibió un fuerte golpe en la cabeza, que le ocasionó una severa cicatriz. Cuando regreso a buscar a su amada Matlalcueyetl, la bella doncella ya había muerto de tristeza.El Cuatlapanga, destrozado, fue a llorar a la tumba de Matlalcueyetl y ahí quedó el guerrero hincado y convertido en piedra a los pies de su amada.Las campanas de oroOtra de las leyendas que circulan a la fecha entre los habitantes de Coaxomulco que habitan justo en las faldas del Cuatlapanga, es que en este lugar existen unas campañas de oro enterradas desde los tiempos de la Revolución.Según la versión de don Gilberto Cervantes Cervantes, uno de los ancianos de está población, en el volcán existe un par de campanas de oro que han despertado la codicia de muchos.Algunos han tratado de rascar en los montículos de tierra donde -se supone- están las campanas de oro puro, "pero entre más rascan, más se hunden y hasta ahora nadie las ha encontrado"."Mucho han venido aquí y han buscado por aquí y por allá y dicen que las campanas siguen ahí, porque mucha gente las ha escuchado, se oye que las tocan y el sonido viene de allá arriba, pero nadie sabe dónde están".Don Gilberto recordó que en eso tiempos de la Revolución, existieron constantes batallas en la zona, principalmente entre carrancistas y zapatistas, "ahí hubo muchos muertos, porque unos se iban a esconder por allá arriba y desde aquí nadamás se oían los balazos".
TLAHUELPUCHIParte importante de una cultura son sus mitos y leyendas y Tlaxcala no es la excepción. ¿Sabias que hace unas décadas los habitantes rurales de nuestro estado le temían a un vampiro llamado Tlahuelpuchi?
Según el doctor Hugo Nutini de la universidad de Pittsburgh quien realizo una ardua investigación de campo en nuestro estado alrededor de los años 60 nos describe al Tlahuelpuchi como un tipo de vampiro comúnmente mujer ya que las mujeres eran mas poderosas que los hombres y quien por una extraña maldición fue condenada a alimentarse de sangre al menos una vez al mes o a cambio reciviria la muerte.
Mujer de día, demonio por las noches, fue una maldición quien la hizo deseosa de sangre a partir de su pubertad y cargada de poderes sobre naturales que le permiten convertirse en algún animal separando su cuerpo de sus piernas, siendo las aves su disfraz mas común por que antes de saciarse con sus victimas debe de realizar un ritual; formar una cruz de norte a sur y de este a oeste.
Y aquellos quienes desafían a este demonio podrán lograrlo con cebollas, ajo y metal y quien logren vencerlo, heredara la maldición que en ella vivió.
Sin duda es un personaje de nuestras leyendas muy interesante, lo primero que resalta es que comparte la habilidad de el nahual solo que este no se alimenta de sangre, ademas es obvio el parecido al celebre y ya tan distorsionado personaje de Bram Stoker; Dracula.
Parte de la investigación del doctor Hugo Nutini nos indica que en ese entonces la población rural de Tlaxcala tenia un indice de mortalidad del 50% y que por ello la gente empezó a crear justificaciones, en especial por el alto numero de muertes en los niños. En la actualidad es una leyenda que casi desaparece pero que en lo personal vale la pena rescatar.
Como parte interesante, existe un corto mexicano sobre el Tlahuelpuchi de la directora Fabiola del Carmen Ramos del año 2004 ademas de que a nivel internacional el Tlahuelpuchi esta catalogado como un vampiro de origen mexicano.
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