Desde la antigüedad se ha dicho que Egipto es un don del Nilo, en razón de que el eje de la economía de ese país ha sido a lo largo de la historia la existencia y el comportamiento de dicho río, cuyas aguas en tiempo de lluvias se desbordan y dejan en vastísimas regiones un manto de limo fértil que oportunamente trabajado por los agricultores se convierte en trigo, algodón, forrajes y otros cultivos, que luego actúan como impulsores de las demás actividades económicas dependientes, que finalmente constituyen el centro de gravedad de la economía nacional.
Algo parecido ha ocurrido en el estado de Tlaxcala como beneficiario de la existencia y comportamiento de la Malinche, cuya silueta legendaria preside y adorna simbólicamente el mapa de nuestro estado, no sólo por ocupar una parte muy considerable de su territorio, sino por la función múltiple que desempeña en la vida misma de la comunidad tlaxcalteca.
Esa función y otros aspectos fundamentales más, los describe Francisco Castro Pérez, distinguido investigador del Colegio de Tlaxcala, en un artículo memorable publicado en el suplemento cultural del periódico La Jornada en su edición del día 17 del presente mes. Leí y releí ese artículo, tan bien fundamentado, tan claro y conmovedor (a mí me conmovió tanto por sus datos técnicos, científicos y jurídicos como por sus elementos históricos, religiosos y mágicos, pues soy muy sensible a las cosas del espíritu), y que con gusto comparto con ustedes al transcribir los párrafos siguientes:
"La gran importancia de La Malinche para el equilibrio ecosistémico, la economía de la región, y la reproducción del sentido de identidad y territorialidad entre sus habitantes, se puede analizar desde diferentes ángulos:
Ambiental: Por los servicios ambientales que presta: captura de carbono, infiltración de agua al subsuelo, regulación climática, retención del suelo.
Biológica: Contribución a la conservación de la biodiversidad.
Económica: En los pisos altitudinales medio y bajo, se practica la agricultura, la silvicultura y la ganadería; se extrae piedra y arena; se recolectan hongos silvestres y se practica la cacería.
Ecoturístico: En los años setenta se instalaron dos centros vacacionales: La Trinidad y La Malintzi, visitados por los amantes de los deportes extremos, del montañismo, campismo, la cabalgata y el ciclismo de montaña.
Cultural: Es el territorio habitado ancestralmente por nahuas y otomíes, quienes consideran a La Malinche, Malintzi o Matlacuéyetl como el lugar donde moran Tonanzin Chalchihuitlicue (también llamada María Catalina, Santa Bernardita, Rosita, María Asunción, la madrina de los graniceros, quiatlazques o anotzquis) y Tláloc: la pareja de deidades prehispánicas que proveen de agua a los campos de la región, permitiendo el cultivo del maíz.
A diferencia de los urbanitas poblanos, para los ciudadanos tlaxcaltecas (en especial para los agricultores) la Malintzi o Matlacuéyetl) ha sido un referente simbólico e identatorio: ser tlaxcalteca es tener un vínculo cultural de gran solidez con La Malinche. El sentido de territorialidad de los tlaxcaltecas, dicho en otros términos, solamente se puede entender asociado a una tradición cultural longeva de matriz mesoamericana donde la gran montaña es el eje, el núcleo central que define la pertenencia a un espacio histórico cultural y geográfico social". Hasta aquí la cita textual.
Castro Pérez también nos recuerda que la superficie que comprende La Malinche y que es de 45 mil 852 hectáreas (es decir 458.52 kilómetros cuadrados), fue entregada para su administración a los gobiernos de los estados de Tlaxcala y de Puebla: 31 mil 418 hectáreas a Tlaxcala y 14 mil 434 hectáreas para Puebla. Esto fue en 1996. 58 años antes, en 1938, bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas, fue declarada mediante decreto, Parque Nacional.
O sea, que en una proporción de más de dos por uno, La Malinche está en territorio tlaxcalteca y bajo la administración de su gobierno.
Por todo lo anterior y aun por más, lo que le acontezca a La Malinche nos interesa a todos los habitantes de su entorno, y en mayor proporción a los tlaxcaltecas. Problemas como la tala inmoderada de sus árboles, la explotación histórica de su piedra y arena, así como la clausura artificial de algunos de sus veneros de agua, como en Acuitlapilco, nos deben preocupar a todos, y la autoridad municipal de la capital del estado tendrá que hacer algo sobre este último problema, pues cuenta entre sus pendientes.
tonny707@hotmail.com
www.zonyvanz.blogspot.com
Algo parecido ha ocurrido en el estado de Tlaxcala como beneficiario de la existencia y comportamiento de la Malinche, cuya silueta legendaria preside y adorna simbólicamente el mapa de nuestro estado, no sólo por ocupar una parte muy considerable de su territorio, sino por la función múltiple que desempeña en la vida misma de la comunidad tlaxcalteca.
Esa función y otros aspectos fundamentales más, los describe Francisco Castro Pérez, distinguido investigador del Colegio de Tlaxcala, en un artículo memorable publicado en el suplemento cultural del periódico La Jornada en su edición del día 17 del presente mes. Leí y releí ese artículo, tan bien fundamentado, tan claro y conmovedor (a mí me conmovió tanto por sus datos técnicos, científicos y jurídicos como por sus elementos históricos, religiosos y mágicos, pues soy muy sensible a las cosas del espíritu), y que con gusto comparto con ustedes al transcribir los párrafos siguientes:
"La gran importancia de La Malinche para el equilibrio ecosistémico, la economía de la región, y la reproducción del sentido de identidad y territorialidad entre sus habitantes, se puede analizar desde diferentes ángulos:
Ambiental: Por los servicios ambientales que presta: captura de carbono, infiltración de agua al subsuelo, regulación climática, retención del suelo.
Biológica: Contribución a la conservación de la biodiversidad.
Económica: En los pisos altitudinales medio y bajo, se practica la agricultura, la silvicultura y la ganadería; se extrae piedra y arena; se recolectan hongos silvestres y se practica la cacería.
Ecoturístico: En los años setenta se instalaron dos centros vacacionales: La Trinidad y La Malintzi, visitados por los amantes de los deportes extremos, del montañismo, campismo, la cabalgata y el ciclismo de montaña.
Cultural: Es el territorio habitado ancestralmente por nahuas y otomíes, quienes consideran a La Malinche, Malintzi o Matlacuéyetl como el lugar donde moran Tonanzin Chalchihuitlicue (también llamada María Catalina, Santa Bernardita, Rosita, María Asunción, la madrina de los graniceros, quiatlazques o anotzquis) y Tláloc: la pareja de deidades prehispánicas que proveen de agua a los campos de la región, permitiendo el cultivo del maíz.
A diferencia de los urbanitas poblanos, para los ciudadanos tlaxcaltecas (en especial para los agricultores) la Malintzi o Matlacuéyetl) ha sido un referente simbólico e identatorio: ser tlaxcalteca es tener un vínculo cultural de gran solidez con La Malinche. El sentido de territorialidad de los tlaxcaltecas, dicho en otros términos, solamente se puede entender asociado a una tradición cultural longeva de matriz mesoamericana donde la gran montaña es el eje, el núcleo central que define la pertenencia a un espacio histórico cultural y geográfico social". Hasta aquí la cita textual.
Castro Pérez también nos recuerda que la superficie que comprende La Malinche y que es de 45 mil 852 hectáreas (es decir 458.52 kilómetros cuadrados), fue entregada para su administración a los gobiernos de los estados de Tlaxcala y de Puebla: 31 mil 418 hectáreas a Tlaxcala y 14 mil 434 hectáreas para Puebla. Esto fue en 1996. 58 años antes, en 1938, bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas, fue declarada mediante decreto, Parque Nacional.
O sea, que en una proporción de más de dos por uno, La Malinche está en territorio tlaxcalteca y bajo la administración de su gobierno.
Por todo lo anterior y aun por más, lo que le acontezca a La Malinche nos interesa a todos los habitantes de su entorno, y en mayor proporción a los tlaxcaltecas. Problemas como la tala inmoderada de sus árboles, la explotación histórica de su piedra y arena, así como la clausura artificial de algunos de sus veneros de agua, como en Acuitlapilco, nos deben preocupar a todos, y la autoridad municipal de la capital del estado tendrá que hacer algo sobre este último problema, pues cuenta entre sus pendientes.
tonny707@hotmail.com
www.zonyvanz.blogspot.com



